Hablar de Holbox es igual a hablar del paraíso.

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Esta isla del caribe es uno de los mejores lugares en el que he estado en toda mi vida. Imagina llegar a una isla totalmente perdida en el caribe, una isla sin calles, sin autos, un lugar lleno de buena vibra y mucha naturaleza.

Mi primer visita a Holbox ya tiene varios años, en ese entonces era realmente un paraíso perdido, casi nadie sabía de ella, su nombre no era mencionado y había muy pocos turistas. Lo natural es que como cualquier paraíso perdido, poco a poco se van recomendado de boca en boca, sin embargo, a la fecha sigue siendo un lugar impresionante para perderte al menos por un par de días.

El año pasado volví a visitar Holbox con uno de mis amigos del alma y, la verdad, ¡qué buen viaje! No cabe duda que cuando viajas con alguien muy cercano a ti, las experiencias se tornan muy distintas, recuerdo literalmente cada momento que pasamos en la isla.

Específicamente voy a hablar de nuestra experiencia nadando con el tiburón ballena, algo fuera de este planeta.

En esta ocasión hablaré de nuestra experiencia nadando con el tiburón ballena, algo fuera de este planeta. Para comenzar la travesía es necesario dirigirte a uno de los pequeños muelles de Holbox, aquí subes a tu lancha y comienzas el viaje. Navegamos por casi 3 horas, el paisaje era totalmente mar, no había ningún signo de población o más embarcaciones durante el camino, puedes observar de todo durante este viaje, mantarayas gigantes, tortugas gigantes, delfines y muchas otras especies. Una vez que llegas al punto de encuentro, tu corazón se paraliza, tu aliento se detiene y no queda más, solo deleitarte con el pez más grande del mundo. A nuestro alrededor había al menos 20 tiburones ballena esperándonos.Una vez que te preparas y te pones el equipo necesario tienes al menos 3 oportunidades de bajar a nadar con ellos.

Ahí estaba mi encuentro con esta especie, un pez tan elegante, tan imponente, listo para nadar junto a ti. Ellos están todo el tiempo comiendo plancton, por eso siempre tienen la boca abierta, cabe recalcar que su “pequeña” boca puede medir hasta 6 metros. La ventaja es que son vegetarianos, sin pensarlo mucho, me aventé al agua pero mi primer intento fue totalmente fallido, quedé paralizado con semejante tamaño. Listo y mentalizado para mi segundo intento, me volví a lanzar y ahora sí estaba nadando con ellos. ¡Vaya que se mueven rápido! Para donde gires la cabeza ves tiburones ballena, tal vez 12 estaban muy cercanos, todos comiendo, todos imponentes, tú solo tienes que nadar a su lado para admirar su belleza. ¿Qué les digo? La naturaleza siempre dándonos cátedra de su perfección. Algo bastante curioso es que ellos no se sienten intimidados por los humanos, no al menos en esa ocasión, entonces se acercan nadando directamente hacia donde tú estás, esto lo hace todavía más impresionante porque, literalmente, puedes observarlos a menos de 1 metro de distancia.

Después de tan increíble experiencia, vuelves a la lancha y sigue la travesía, nuestro guía nos llevó a una zona de manglares de ensueño. Llegar ahí, en medio de la nada, con la marea baja, rayas pequeñas, tortugas gigantes, algunos pequeños tiburones espada y otras especies, hizo de ese lugar otro momento paradisíaco. Son esos momentos donde el tiempo se detiene y tu mente no entiende por completo la belleza natural que estás admirando. Para finalizar este viaje, terminas apreciando de lejos algunos flamingos de varias tonalidades.

Si estás planeando tu viaje a Holbox, procura hacerlo durante la temporada del tiburón ballena, entre junio y agosto son los 3 mejores meses para asegurarte esta gran experiencia.

Siempre recuerda ser amigable con los entornos que vas a visitar, hay que esforzarnos por conservar lo más natural posibles todos estos paraísos que tenemos para visitar.

¡Viaja con Mexcovery!

Autor: Alejandro Romero Cofundador de Mexcovery

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